En el zócalo del Instituto de Ciencias Biomédicas se encuentra el laboratorio de la Dra. Mónica Cáceres. El lugar forjado y equipado desde cero hoy cuenta con insumos que permiten investigación de punta, junto con la capacitación de nuevos y jóvenes talentos científicos y clínicos.img1

Este verdadero semillero, es también la cuna de nuevos reconocimientos a la comunidad académica y estudiantil de la Universidad de Chile. Ya que, recientemente, y en el marco del Congreso Internacional de Estudiantes de Medicina Braincoms 2016, desarrollado los días 20, 21 y 22 de octubre en Sao Paulo, Brasil, la estudiante de 3er año de Medicina, Catalina Díaz Papapietro y su equipo de trabajo, perteneciente al laboratorio de la Dra. Cáceres, recibieron un significativo reconocimiento. El cual recayó en ser la Mejor Presentación Oral del congreso, en el cual, asistieron representantes de diversos países de alrededor del mundo.

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En la fotografía: Premiación a la mejor presentación oral en el Congreso Braincoms 2016.

El trabajo que realiza Catalina y sus demás compañeros de laboratorio, ha sido desarrollado de manera sutil y silente en las dependencias de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Es así, como este reconocimiento, viene a coronar una metodología de trabajo unida y metódica, que se da en el laboratorio la Dra. Cáceres.

imag32Su equipo –el cual trabaja como una verdadera familia– estudia, a grandes rasgos, cómo el envejecimiento afecta la reparación tisular.

Catalina llegó el año 2014 al laboratorio de la Dra. Mónica Cáceres, cuando esa dependencia era utilizada para contener  una autoclave, “nos instalamos formalmente en 2014 cuando me adjudiqué un proyecto Fondecyt. Luego de comprar el microscopio, generamos una unidad de investigación para estudiantes de segundo año de Medicina”, señala la Dra. Cáceres.

Posterior a ello, “la Cata”, como le dicen sus compañeros y la propia Doctora, participó en 2015 del programa ayudante-alumno, en el mismo laboratorio, lo cual, en parte, se debe a que para ella es muy agradable trabajar allí, “me gusta mucho estar en este laboratorio y trabajar con la Dra. Cáceres, nunca imaginé que me iba a gustar tanto la investigación”, señala.

Y si bien a Catalina no le fue fácil encontrar un tema de investigación “no entendíamos lo que íbamos a tener que hacer”, la Profesora Mónica Cáceres les proporcionó todo el conocimiento necesario para que aprendieran de la mejor manera, “nos enseñó todo, nos facilitó las placas y las células. A ella le importó que aprendiéramos, no era una mera entrega de papeles”, comenta.

Por otro lado, y de la mano con el trabajo científico proporcionado por la Dra. Cáceres en su laboratorio, Catalina señala, que ha aprendido mucho acerca de la rigurosidad propia de todo científico. Hoy en día, organiza mejor sus tiempos y siempre llega a la hora. “Trato de ir uno o dos días al laboratorio en la semana. Sin embargo, la mayoría del trabajo es en verano, de diciembre a enero, ya que ahí estoy con mayor flexibilidad horaria. La rigurosidad con la que trabajan los científicos es algo admirable y debiese ser aplicable a todas las carreras”.

Relativo a la participación de Catalina en el congreso Braincoms, aclara que nunca esperó que tuviesen ese reconocimiento, ya que la competencia era muy buena. Su trabajo constaba en el análisis del rol de los macrófagos y las citoquinas antiinflamatorias en la reparación de heridas en la piel, utilizando como modelos, ratas y humanos. “Nuestro trabajo les gustó mucho a los científicos del congreso, fueron positivamente receptivos con nosotros, y quedaron muy entusiasmados con los que encontramos”.

En palabras de la Dra. Mónica Cáceres, normalmente, el envejecimiento se estudia cuando se es muy joven, o ya un adulto mayor, acarreando todos los problemas que conlleva una edad avanzada, “nosotros, en cambio, estudiamos cuando ocurre la transición de ser joven y pasas a tener marcadores  iniciales de envejecimiento”. Bajo ese camino, en su laboratorio han encontrado cambios específicos del suero sanguíneo que tienen rasgos de envejecimiento.

Para Catalina “estudiar la salud desde sus bases científicas aporta al conocimiento y a la comprensión acabada de las patologías que presenten los futuros pacientes”.

La Dra. Mónica Cáceres es Ingeniera en Biotecnología Molecular y posee un Doctorado en Farmacología, durante la existencia de su laboratorio en el ICBM ha tenido una gran variedad de estudiantes, provenientes de distintas carreras, “todos ellos me han otorgado un aporte desde el área clínica, que nosotros, los científicos, a veces no tenemos. Esa unión complementa la visión científica y eso ayuda mucho. La transdisciplina es fundamental en nuestro laboratorio”, finaliza la Doctora.

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Periodista: Patricio Grunert Alarcón. ®

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