La misión de la ciencia por erradicar, mediante vacunas, enfermedades que –potencialmente– podría desarrollar nuestra población, ha sido uno de los principales focos de los investigadores en todo el orbe. En Chile el escenario no es distinto aun cuando la masa crítica de investigadores en esta área es relativamente pequeña. 

Recientemente, y bajo el alero de los nuevos proyectos Fondecyt regulares de 2017, el Dr. Miguel O’Ryan, actualmente Investigador Asociado del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia de la facultad de Medicina, y Profesor del  Programa de Microbiología y Micología del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM), está realizando junto a su equipo, investigación de vanguardia que permitirá establecer relaciones entre la infección por Helicobacter pylori en niños y el potencial desarrollo de cáncer gástrico en su etapa adulta con el propósito de avanzar conceptos de prevención durante la niñez, posiblemente a través de vacunación, para prevenir enfermedad durante la adultez.

Esta investigación, pionera en nuestro país, cuenta con la observación, análisis y, ahora en este último Fondecyt, evaluación de tratamiento, en niños de la ciudad de Colina con infección por Helicobacter pylori adquirida durante sus primeros años de vida. El estudio pretende también abarcar otras regiones de Chile, forjando redes de contacto y análisis con investigadores en la ciudad de Temuco.

El doctor Miguel O´Ryan es médico cirujano y pediatra de la Pontificia Universidad Católica de Chile, además es subespecialista en enfermedades infecciosas pediátricas en University of Texas Health Science Center at Houston Medical School. Entre los años 2003-2006 fue subdirector del ICBM y el año 2012 fue elegido miembro de la Academia de Medicina del Instituto de Chile por sus aportes a la medicina chilena.

A continuación la entrevista que el ICBM realizó al Dr. Miguel O´Ryan en el marco de los nuevos proyectos Fondecyt adjudicados por académicos de la unidad.

 

¿En qué se enfoca este nuevo proyecto Fondecyt regular adjudicado por usted y su equipo?

Estamos interesados en generar conocimientos básicos y clínicos vinculados con la  interrelación agente-hospedero en niños infectados con la bacteria Helicobacter pylori. En nuestros grupos de trabajo en el Programa, estamos tratando de entender, entre otros aspectos, por qué los niños responden de maneras diferentes a un mismo microrganismo, situación que es común a la totalidad de los patógenos que infectan al ser humano. Esta línea de investigación, que en nuestro caso se inició con el estudio del  Rotavirus (tema inicial de mi carrera en la década del 1990), ha tenido como norte, la posibilidad de visualizar el desarrollo de vacunas.

Para generar investigación al respecto, es necesario responder varias  interrogantes, entre ellas, comprender cómo se relaciona la infección con el hospedero, incluyendo la posibilidad de que produzca algún tipo de respuesta inmune, comprobando posteriormente si dicha respuesta es o no protectora ante re-exposiciones, y si es posible  establecer un correlato de protección que pudiese servir como un objetivo a alcanzar en estudios de campo con nuevas vacunas.

Estos son estudios que hemos desarrollado durante las últimas décadas para diferentes patógenos entéricos, especialmente rotavirus y en alguna medida para norovirus, reclutando  cohortes de niños, gracias a la colaboración generosa de Cesfams ubicados en el área norte de la capital, específicamente en Colina. Con ellos hemos podido desarrollar  investigación básico-clínica para comprender mejor infecciones por rotavirus, norovirus, virus polio y Helicobacter pylori.

En ese contexto, hace algunos años atrás, nos interesó el estudiar la posibilidad del desarrollo de vacunas para Helicobacter pylori, causante de cáncer gástrico en adulto y úlcera. Así fue que nos involucramos en investigar la infección en niños y comprender su dinámica durante sus primeros años de vida. Para ello aprovechamos esta capacidad de realizar estudios de cohortes en niños desde edades muy tempranas.

 

El desafío con Helicobacter pylori

En un primer proyecto Fondecyt  determinamos la dinámica de infección durante los primeros tres años de vida en cerca de 200 niños en Colina. En segunda instancia, y bajo el marco de un segundo Fondecyt, pudimos establecer factores de riesgo para infectar, logrando comprender que si bien  la mayor parte de los niños no expresan síntomas precozmente por la infección, esta se asocia a respuestas de anticuerpos y a la expresión diferencial de cerca de una centena de genes, de los cuales algunos parecían particularmente relevantes.

En ese contexto, uno de nuestros hallazgos más interesantes es que la infección se vincula con la expresión de genes que están asociados a la regulación de cáncer. Específicamente, donde niños infectados tienen una mayor probabilidad, comparado con niños no infectados, de tener subexpresado un gen denominado (SLC5A8), gen reconocido por ser “supresor” de cáncer. Esto nos lleva a pensar que la infección precoz en niños podría estar, de alguna manera, predisponiendo la aparición de cáncer 10, 20 o 30 años después. Es decir, una infección aparentemente banal, que ocurre durante los primeros años de vida, podría ser un factor precursor de una enfermedad severa en la adultez.

 

Cohortes de pacientes

En nuestro tercer proyecto Fondecyt, contamos con una cohorte de algo más de 70 niños infectados en forma persistente, los cuales llevan varios años de seguimiento; en paralelo estamos siguiendo a 70 niños, que han presentado una infección esporádica o nunca han sido infectados por esta bacteria. En ese camino, proponemos seguir a estos jóvenes, ahora ya entre 8 y 12 años de edad, por otros 4 años más.

En este proyecto proponemos tratar a la mitad del grupo de niños infectados con la intención de  erradicar la infección, evaluando el impacto del tratamiento en la aparición de síntomas durante los años siguientes, así como también en parámetros inmunológicos, y específicamente, en niveles de expresión de genes de interés.

Estas investigaciones son pioneras, y  creemos que aportarán a comprender mejor la interacción entre el niño/joven con esta bacteria, sea dicha interacción negativa o, en algunas instancias, positiva para el hospedero. Ello podría, dependiendo del efecto del tratamiento, eventualmente llevar a analizar la posibilidad de modificar  normativas de tratamientos actuales, y posiblemente proponer una mejor evaluación en niños para determinar quiénes tienen una infección durante sus primeros años de vida y si tal infección pudiese estar induciendo cambios potencialmente deletereos. Lo anterior podría impulsar por otro lado, la prevención de infección mediante vacunas.

Por otro lado queremos ver si la dinámica de infección que determinamos en Colina, donde hemos visto que 1 de cada 4 niños se infecta en los primeros 2-3 años de vida, ocurre en otro lugar de Chile. Para ello elegimos la ciudad de Temuco, primero porque hubo investigadores que se interesaron en trabajar con nosotros y segundo porque hay una mayor tasa de cáncer gástrico que en Santiago, lo que podría estar asociado a un mayor índice de infección por Helicobacter pylori.

En resumen, replicaremos lo que hicimos en el Fondecyt anterior en Colina, pero ahora en Temuco.

 

¿Cuáles son sus expectativas en torno a esta investigación?

La primera expectativa que tenemos con el equipo, se vincula con la muestra de pacientes que vamos a tratar. Queremos analizar si efectivamente el tratar a niños con infección persistente (a pesar que no tengan síntomas), ayudará a erradicar eficazmente al microorganismo y que esto se asocie a reversiones de cambios genético previamente inducidos por la bacteria. Por otro lado esperamos disminuir el riesgo que estos niños desarrollen síntomas a futuro.

La segunda expectativa es tratar de comprender cuáles son las dinámicas de infección con estos microorganismos en diferentes poblaciones, para ver cuán frecuente es la infección en diferentes poblaciones de Chile y si, efectivamente varía según nuestra demografía.

Por cierto quedarán muchas interrogantes abiertas, por ejemplo, la importancia de la cepa infectante (no todos los Helicobacter pylori contienen los mismos genes de virulencia), la posibilidad de reinfección a largo plazo en quienes logremos erradicar la bacteria, la persistencia en el tiempo de la variabilidad de expresión de genes de interés.

Sin perjuicio de ello, pensamos que nuestros estudios aportarán a la mejor comprensión de la interacción de esta bacteria con el ser humano a temprana edad y dará luces potencialmente relevantes sobre su rol en enfermedad posterior.

Fuente: 4ID/CONGRESS, Todos los derechos reservados. ®
Periodista: Patricio Grunert Alarcón. ®

Para ser reproducida rogamos contactar a: support@4id.cl o comunicaciones@4id.cl
Citar como fuente a: 4ID/CONGRESS ® / Patricio Grunert Alarcón, Todos los derechos reservados. ®