Recientemente, los académicos del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile escogieron por amplia mayoría de votos al Profesor Asociado del Programa de Farmacología Molecular y Clínica, Dr. Juan Diego Maya, como su nuevo Director por el período 2019-2020.

Para el investigador, esta elección es muy halagadora y conlleva una gran responsabilidad, ya que el apoyo entregado por sus pares constituye un voto de confianza a un estilo de gestión que se requiere para desarrollar y llevar al ICBM al estándar que todo el cuerpo académico que votó por él quiere. El nuevo director señala que el ICBM cuenta con un 21% de los académicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, sin contar con los académicos del Hospital Clínico, por lo que la responsabilidad de liderar a este cuerpo académico, así como a los demás funcionarios y estudiantes que los acompañan es muy grande.  No obstante, los académicos del ICBM trabajan con un alto grado de profesionalismo y convicción en la misión del Instituto, de la Facultad y de la Universidad de Chile lo que, en palabras del Dr. Maya, le permite albergar la perspectiva que podrá llevar a cabo de manera satisfactoria su propuesta de gestión institucional.

El Dr. Maya destacó especialmente el trabajo de la Directora saliente, Dra. Carmen Larragaña, no sólo porque procuró llevar una gestión administrativa que permitiera que todos y cada uno de los académicos del ICBM pudieran desarrollar adecuadamente su trabajo, sino porque además estuvo siempre presente, muy preocupada por defender permanentemente los intereses del Instituto y las necesidades cotidianas de sus integrantes, participando siempre en la gestión de los más diversos procesos que el ICBM implica.

El Director electo agrega que durante su dirección deberá retomar y reforzar tareas que se encuentran en desarrollo. Por un lado, el ICBM cuenta con un Decreto Universitario de Reglamento de Funcionamiento, redactado por la comunidad del Instituto bajo el liderazgo de la Dra. Larragaña, el que debe ser implementado y velar por su cabal cumplimiento.  Por otro lado, se cuenta con el Proyecto de Desarrollo de la Unidad Académica, proyecto de largo aliento que marcará un rumbo institucional, el que debe ser impulsado y desarrollado de manera que tome vida propia y se logre alcanzar las metas establecidas. En este sentido es donde el aporte de la Dra. Larragaña es fundamental, y me comprometo a mantener dicha obra, el reglamento y proyecto, en mi estilo propio, mencionó el Dr. Maya.

El ICBM, sus metas y proyecciones

Desde que se fundó el ICBM en 1997, sus principales ejes de desarrollo han sido la excelencia, la renovación y la integración de sus miembros, con el propósito fundamental de responder a los desafíos de la salud y calidad de vida de la población.


Actualmente en el ICBM se ejecutan más de 121 proyectos de investigación, entre proyectos individuales, asociativos, internacionales y nacionales, con más de 660 publicaciones, las cuales en los últimos 7 años han duplicado el impacto ISI desde 2 a más de 4.  El Dr. Maya puntualiza que el ICBM se ha ido renovando constantemente, incorporando una masa de académicos jóvenes que con su propia creatividad le dan una perspectiva y forma de ver la vida distinta.  Recalca además que desde sus inicios la modalidad de trabajo en el ICBM ha estimulado la investigación mediante la integración disciplinar, generando proyectos asociativos. Frente a la pregunta sobre qué se buscará en el próximo período, el Dr. Maya señala que se debe profundizar en estos aspectos para que la integración sea definida como investigación transdisciplinaria. Esto implica no sólo ocuparse de las disciplinas biomédicas, sino que también de los aportes que puedan hacer la Ingeniería, las Ciencias Sociales, las Humanidades, que permitan nutrir y enriquecer el quehacer biomédico, ampliando y proyectando los aportes que el ICBM puede llegar a hacer a la salud de la población.

Mal de Chagas y la línea de investigación del nuevo Director del ICBM

La línea de investigación del Dr. Maya se ha enfocado en el estudio de la cardiopatía chagásica, que consiste en daño estructural cardíaco generado por la presencia del parásito Tripanosoma cruzi.

Sólo un 30% de los pacientes infectados por este parásito presentan sintomatología cardíaca. La enfermedad es transmitida por un insecto que al succionar sangre defeca, ingresando el parásito al cuerpo mediante la herida causada por la picadura. Esto da inicio a la fase aguda de la enfermedad, que la mayoría de las veces pasa desapercibida debido a que el parásito logra reproducirse sólo hasta el punto en que el sistema inmune del paciente lo permite. Mientras tanto, el organismo queda combatiendo el parásito no erradicado, generando como resultado una inflamación permanente, ya sea en el tracto gastrointestinal o en el corazón.  Tras un período que fluctúa entre 10 a 30 años, la inflamación culmina en daño estructural de dichos órganos. A diferencia de las insuficiencias cardiacas presentadas en adultos mayores como consecuencia de infarto al miocardio, hipertensión arterial o un problema valvular, la cardiopatía chagásica puede desarrollarse en pacientes menores de 50 años, inclusive de 35 años, comenta el Dr. Maya. Una vez desarrollado el daño estructural no hay mucho que hacer, pues ya alcanzó la etapa irreversible. Los tratamientos convencionales se enfocan en erradicar el parásito y tratar los síntomas. Por tal razón, el Dr. Maya y su equipo de investigación buscan cómo evitar que se desarrolle el daño estructural en pacientes que ya tienen la cardiopatía o bien, si el daño estructural se encuentra en sus fases iniciales, cómo se podría revertir.

Actualmente el Dr. Maya dirige un proyecto Fondecyt cuyo objetivo es evaluar la relación entre la vía de señalización de Notch, reactivada en procesos patológicos, y la protección estructural del corazón.  El investigador explica que su equipo ha observado que luego del proceso isquémico producido a consecuencia de un infarto agudo al miocardio, la vía de Notch se activa. Cabe señalar que esta vía de señalización es una transducción de señales que durante la vida embrionaria juega un rol fundamental en el desarrollo del corazón y vasos sanguíneos.  No obstante, la vía puede ser activada nuevamente al presentarse una isquemia, reclutando células totipotenciales, progenitoras de cardiomiocitos, las que eventualmente podrían reducir la magnitud del infarto, aminorando sus consecuencias y aumentando la sobrevida del paciente. La bibliografía del campo apunta a que las estatinas, fármacos que se utilizan para disminuir el colesterol, pueden modular la vía de Notch.  Así, el Dr. Maya y su equipo postulan que las estatinas, que presentan muchos efectos además de regular el colesterol, pueden proteger al corazón chagásico al reclutar cardiomiocitos. De esta manera, mientras se erradica el parásito se podría proporcionar un estímulo farmacológico que permita disminuir el daño cardiaco.

El desarrollo de la ciencia y la visión de país

Recientemente, el Presupuesto de la Nación destinado para el desarrollo de Ciencia, Tecnología e Innovación, disminuyó en $32.240 millones en relación a la Ley aprobada para el 2018. Esta medida representa una amenaza para todo el sistema y no es posible entender su racional, mencionó el Dr. Maya.

El mensaje que esta medida trasmite es de despreocupación por la ciencia y el rol que tiene en el desarrollo del país, afirma el investigador.  La ciencia no es un gusto cultural o el capricho de un conjunto de personas que estudian los fenómenos de la naturaleza, sino que es en sí misma el fundamento de la sociedad, de cómo la sociedad percibe su propia realidad y cómo se organiza en si misma alrededor de dicha realidad. Uno de los roles del científico es develar la realidad a la sociedad, razón por la cual es tan importante la vinculación entre ciencia y sociedad. Si el gobierno de turno no logra ver esto, se pierde el foco hacia dónde va la sociedad. Está demostrado que en aquellos países donde la inversión en ciencia es fuerte, el desarrollo del país es fuerte. Y no solamente en lo cultural, sino que también en lo económico. La ciencia al develar la realidad a la sociedad, le entrega herramientas suficientes para desarrollarse, es algo simbiótico, finaliza enfáticamente el investigador.

 

Fotografías Dr. Maya: Llambias Comunicaciones ®